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Mónica Vargas 6 de enero de 2007 Guinea Ecuatorial es el tercer país exportador de África subsahariana, contando con una producción de prácticamente un barril diario por habitante. En el ‘Kuwait africano’ la renta per cápita ha pasado de 300 dólares en 1995 a convertirse en la segunda más elevada del mundo, después de Luxemburgo. Este dato contrasta con la vigencia de graves índices de pobreza: entre el año 2000 y 2005, la esperanza de vida bajó de 49 a 43 años. La importancia de las reservas guineanas ha atraído a distintas multinacionales del petróleo, incidiendo también en las relaciones bilaterales con los países de donde provienen. Se activan así mecanismos de control y promoción de la inversión extranjera directa tales como la deuda externa. Así por ejemplo, numerosas empresas chinas están presentes en los sectores del petróleo y la construcción y China concedió este año un crédito de 2.000 millones de dólares para la realización de proyectos de infraestructuras. El Gobierno español es un acreedor considerable puesto que en 2004, los créditos atribuidos a Guinea sumaban 51 millones de euros (27% de la deuda total). Apoyándose en ello, se ha recurrido durante los últimos años a una defensa activa del capital español en el país. En octubre de 2006, directivos de Unión Fenosa, BBVA y Repsol YPF entre otros, acompañaron a los ministros españoles de Exteriores y Justicia a Guinea. El objetivo del presidente de Repsol YPF era obtener nuevas parcelas para la prospección. La empresa ya posee dos bloques de exploración (2.927 km2) y ha adquirido en 2005, 940 km de sísmica. En 2003, el Gobierno español puso en pie una conversión de deuda comprendiendo una condonación de 25,27 millones de dólares y 6,3 millones de euros. Los recursos generados tenían por destino proyectos que implicaran la participación de empresas españolas. Precisamente ese año, Repsol-YPF obtuvo el 25% del bloque de prospección K, donde se ubican las importantes reservas de petróleo de la Isla de Mbañé, terreno de disputa entre Gabón y Guinea. Empero, los intereses de Repsol-YPF no se reducen a la obtención de concesiones, además se aspira a contar con mano de obra local cualificada, y aquí juega también un papel la deuda externa. Efectivamente, en 2004 la Universidad Politécnica de Madrid y Repsol-YPF lanzaron un programa de becas con el objetivo explícito de ampliar la oferta de técnicos cualificados para Repsol-YPF. Más recientemente, se adjudicó a las españolas INYPSA y EDUINTER la realización de obras de construcción de dos escuelas politécnicas en la capital guineana. Mónica Vargas
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